miércoles, 10 de junio de 2015

CRISOL QUE RECOGE NUESTRA HISTORIA


Nuestros predecesores que van desde pobladores prehispánicos hasta viajeros que vieron en nuestra tierra un buen lugar para vivir, un buen lugar para trabajar, un buen lugar para amar y formar una familia; un buen lugar para el entreveramiento de razas, para el mestizaje de las culturas que nos da origen a todos los que hoy formamos parte de este país.

En nuestros predecesores hubo tiranos prehispánicos que oprimían a sus pueblos vecinos, que se clasificaban en clases sociales opresoras y oprimidas, más tarde hubo conquistadores que, con brutalidad y ambición desmedida, aplastaron una parte de nuestro pasado, pero ni una pizca de nuestra alma. También hubo aventureros que deseaban legítimamente encontrar un mejor futuro, gente de otro continente que decidió fundir el alma de su tierra con el alma de la nuestra.

Eso somos, producto de la fusión de muchos oriundos magníficos y muchos otros terribles, producto de viajeros que llegaron con sueños de salir adelante y tiranos con hambre de arrebatar lo ajeno.

Podemos mirar al pasado y lamentarnos de lo malo, clasificar personas y organizaciones de forma maniquea como buenas y malas de forma vertical, o concebir en la perspectiva horizontal del tiempo, de las acciones y de la vida entrelazada de muchos personajes que aportaron parte de su vida y en ella aportaron a nuestra sociedad aciertos y cometieron errores, iniciaron con valores genuinos y se torcieron o iniciaron con ambiciones mezquinas y se enderezaron, poco o mucho.

En el trascurso del tiempo poco se ha observado al ciudadano común que cumple o falta a su deber, que toma una decisión en su ordinario andar que denigra a la vida social o que abona a una mejor sociedad, esas cuestiones y nuestro pasado deben ser integradas al crisol donde yace fundida nuestra existencia.



Y en esa mirada al pasado podemos aprender de él, no endiosarnos ni sobrejuzgarnos, reconocernos, aceptarnos y valorar nuestra historia como lo es, “historia”. Hoy aún es incierto lo que escribiremos para el presente y el futuro, incluso es incierto si decidiremos que otros escriban por nosotros el futuro o nos asumimos con la voluntad y determinación para hacerlo propio.

Roberto Esquivel A.
@RoberQro

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